sábado, 19 de enero de 2008

Los ´90.

Alguna vez hubo treinta y tres orientales, y sesenta granaderos, pero cuando decimos los ´90 (así, con números porque "noventa" queda demasiado débil) sabemos de que hablamos: Privatizaciones, neoliberalismo, menemismo, Mary July (Betty Menendez, Peggy Bulrich, rubias de Moron), sindicalistas comprados, fondo de reparación del conurbano, grupo de los ocho, hiper desocupación, pacto de olivos, gobernabilidad, la política como delito, la política como única forma de ascenso social en una sociedad donde ya quedaban pocas, la militancia como marginalidad, y Yabran y Cha Cha Cha, ¡y mas!, ¡y mas!, ¡y mas!.
Alguna vez habrá que discutirla en serio, cuando las pasiones se hayan aquietado y, quizás, cuando todos sus protagonistas estén muertos y enterrados.
La Historia suele ser así. No hay que llorar.
Alguna vez, allá por el 2003, nuestro amigo personal Jorge "vos sos un transgresor módico" Asís atosigado por las criticas casi se desgarra gimiendo: "¿Y a quien se le ocurría que se podía hacer otra cosa en 1990?" (la cita no es textual, si lo es su sentido) fue el ultimo intento que vimos de debatir esa década preguntándose que alternativas había, quien coño las tenia y si efectivamente se podía hacer otra cosa.
Como nunca fuimos menemistas podemos plantearnos la cuestión sin la pretensión de expiar ninguna culpa.
Nuestro aporte de hoy es bien modesto y marginal. Por ahora.

La pesadilla de los noventa (frag.)
por Mezo Bigarrena

Ahora tengo veinte años y ya soy un jubilao
No encuentro ni un trabajo ya me he quedao colgao.
Paso el día en las calles viendo qué se puede hacer .
Sólo encuentro alcohol y drogas pa´ acabarme de joder .

Las cartas están marcadas yo tengo las de perder .
No le intereso a nadie dicen que estoy reventao
Soy un cero a la izquierda sólo soy otro parao

En un bosque de jeringas se perdió mi voluntad
Los políticos y curas hablan de la libertad
Mientras yo voy deambulando partido por la mitad

En la escuela me engañaron de mi casa me aburrí
Mis viejos están perdidos y yo también me perdí
soy hijo de los ochenta , del software y de los chips
Mi aire es acondicionado Vivo en un videoclip.

6 comentarios:

Duhaldista de Lugano dijo...

Yo creo que la crisis inflacionaria del 88-89 tuvo mucho que ver con el modelo de los 90.

La gente terminó aceptando cualquier cosa a cambio de que se garantizara la imposibilidad de otra crisis como la hiper.

Al final, el modelo noventista terminó en una crisis peor que la del 88-89.

Menem no tuvo nada revolucionario, hizo lo que se estaba haciendo en muchos otros países en esa época. Ya Terragno como ministro de Alfonsín había lanzado muchas propuestas para "modernizar" al estadp, aunque mucho más moderadas que las del menemismo.

Musgrave dijo...

La convertibilidad fue un acierto, nadie puede negarlo.
La apertura violenta e indiscriminada un error. La liberalización financiera uno más grave.

Digamos el genial turco Asis tenía 50% de razón, era inevitable un giro hacia el liberalismo pero los excesos creo fueron voluntarios e innecesarios.

Lic. Baleno dijo...

Eso de que la convertibilidad fue un acierto no se escucha muy seguido...

Musgrave dijo...

Lic Baleno, la gente no tiene mucha memoria. Haber fijado el tipo de cambio por ley, fue una innovación institucional en politica económica antiinflacionaria que permitió una rápida estabilización.

Después claro se enamoraron del uno al uno, y con los demás errores se armó una bomba de tiempo. Pero eso es otra historia.

Jorge Y. de la G. dijo...

Estimado Lic., le recomiendo un texto de Perry Anderson en el libro La trama del neoliberalismo, donde puede leerse esto:

"Existe un equivalente funcional al trauma de la dictadura militar como mecanismo para inducir democrática y no coercitivamente a un pueblo a aceptar las más drásticas políticas neoliberales: la hiperinflación. Sus consecuencias son muy parecidas. Recuerdo una conversación en Rio de Janeiro en 1987, cuando era consultor de un equipo del Banco Mundial y hacía un análisis comparativo de alrededor de veinticuatro países del Sur, en lo relativo a políticas económicas. Un amigo neoliberal del equipo, sumamente inteligente, economista destacado, gran admirador de la experiencia chilena bajo el régimen de Pinochet, me confió que el problema crítico del Brasil durante la presidencia de Samey no era una tasa de inflación demasiado alta como creía la mayoría de los funcionarios del Banco Mundial, sino una tasa de inflación demasiado baja. “Esperemos que los diques se rompan”, decía. “Aquí precisamos una hiperinflación para condicionar al pueblo a aceptar la drástica medicina deflacionaria que falta en este país”."

Un abrazo.

Julián dijo...

LA inflación recién se reduce en los años 96 y 97 cuando se plancha definitivamene por la convertibilidad y la recesión en un doble efecto combinado.

Todavía sigo creyendo que existían variantes a las que se aplicaron pero que en el contexto de acumulación de poder por los capitanes de la industria y la predisposición del radicalismo al ajuste con esos actores era imposible esperar otra cosa que no fuera la convertibilidad.

Pero por otra parte cuando uno ve que el medio histórico de inflación argentina anda en un 100%-150% anual y que en el 91 es de 171%, bajando a 12,8% y oscilando en 4 y 5 en los años siguientes, nota que la situación actual nos da mucho más "colchón" para resistir corridas inflacionarias y que la inflación no está desbocada ni se justifican las soluciones finales que predican incansablemente los gurúes, esa mezcla de yuppies, con aires de Echeverría y los iluministas combatiendo a la barbarie populista que podemos leer todos los días en el diario de bartolo.

Saludos.

PD:¿Licenciado en qué?